Un museo comecocos

Parece que los vetustos museos se están abriendo a exposiciones que abarcan otras temáticas. Muestras que incluso llegan a un público más numeroso al tradicional. Otra vía es abrir un museo nuevo que aborde un tema tan poco propicio, a priori, como el universo de los videojuegos. Eso es lo que ha hecho Andreas Lange en Berlín con la colaboración del alcalde y de la Unión Europea.
El Computerspiele Museum (Karl Marx Allee 03), que así es como se ha bautizado, es mucho más que un gigantesco edificio recreativo. Logra combinar la vertiente docente y la de ocio al estar articulado en tres secciones (Homo ludens, Game History, Homo ludens digitalis), ofreciendo también el contexto de análisis de los juegos y su evolución, partiendo de su prehistoria y llegando hasta la actualidad.
Aunque en Reino Unido y Estados Unidos ya existen espacios de ciertos museos dedicados a los juegos electrónicos pero éste es el primero que se le ha dedicado en su totalidad. En él encontramos una de las colecciones más completas del mundo y cuenta con 14.000 juegos, 2.300 ejemplares históricos y actuales de hardware y 10.000 documentos escritos acerca de la historia de más de 50 años de videojuegos.
Por fin una exposición permanente donde Super Mario, Pacman, Donkey Kong y los protagonistas de Grand Theft Auto pueden campar a sus anchas sin tener que envidiar nada a las obras de la (mal) etiquetada cultura con mayúsculas.











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